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2/28/2007
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ASI ERES AMIG@
Yo vi una vez un árbol que se daba con regocijo. Ese árbol era fraternal y humano, frondoso y fresco, acogedor y apacible, ¡seguro, tierno y armonioso!
Para las lágrimas, tenía las canciones. Para la sonrisa, tenía las alboradas. Para los sueños, tenía el follaje. Para los besos, tenía pétalos entreabiertos. Para las palabras, filtración de antorchas entre sus ramas. Para los reproches, un murmullo sordo y penetrante. Y para los éxitos, una brisa alentadora que levantaba los racimos y los gajos.
Con latido, con silencio, con amor, con estremecimiento, depositó “amistad” en mi corazón. ¡Así eres, amig@: como el árbol de mi vida!
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| | 2/22/2007
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Estrellas fugaces
Pequeño Cuento de Amor
Érase una vez un universo oscuro, un universo negro, un universo helado y matemático.
No se sabe por qué, dos estrellas se miraron y se enamoraron.
Tan grande y hermoso fue su amor que dejaron de describir infalibles órbitas elípticas para dibujarse tiernos corazones entrelazados.
Se querían tanto...,
pero la distancia era grande, y no podían acariciarse ni besarse.
¡Si por un solo instante pudieran estar juntas! Pero eso estaba prohibido en un universo oscuro, en un universo negro, en un universo helado y matemático.
Aun así no se resignaron a vivir separadas, alejadas por un denso y silencioso vacío;
así que decidieron quebrantar la eterna ley del perfecto y ordenado universo. Con un cómplice guiño se salieron de sus órbitas convirtiéndose en dos estrellas fugaces, dirigiéndose a un mismo destino a la velocidad del deseo y el cariño
Tan solo querían besarse; sabían que ése sería su primer y último beso, pero a pesar de ello continuaron vertiginosas su sendero suicida..., hasta que se encontraron, fundiéndose en un luminoso y bello abrazo de amor y de muerte. Fue el precio tuvieron que pagar por quererse en un universo oscuro, en un universo negro, en un universo helado y matemático.
Ellas fueron las primeras, pero si alguna noche de verano, mirando el cielo, ves una estrella fugaz, piensa que en algún lugar hay otra, que están enamoradas, y que aunque vivamos en un universo oscuro, en un universo negro, en un universo helado y matemático, lograrán encontrarse, se besarán por un instante nada más y desaparecerán entre destellos de amor y ternura.

| | | | | | | | | | | | | | | 2/21/2007
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El guardián de una estrella
Hoy te despertó el suave cantar de los pájaros en tu ventana, y al despegar tus párpados como abriendo una ventana al amanecer, encontraste el rostro brillante del sol, que llenaba poco a poco con su luz, cada punto de tu habitación.
No podías evitar pensar en ese sueño tan profundo y confuso que habías tenido la noche anterior, era tan real que te pareció todavía sentir el calor de su boca en la tuya, construyendo un profundo beso que os despegaba del suelo y os remontaba hasta el cielo y en el, hasta una estrella.
Allí, descubriste el sentido de tu vida y, lo que para ti significaba estar con ella. Porque ella era la más brillante de todas, y al mirar sus ojos, descubriste que una lágrima corría por sus mejillas, como el deshielo que baja de la montaña y no entendiste el porque de sus lágrimas, hasta que miraste a tu alrededor y descubriste que ese, era el mejor regalo que te había dado, estar junto a ti, allí, para siempre.
Pero eso solo fue un sueño, un sueño más, un sueño que algún día, quizás sea realidad ¿Porqué las personas no vuelan?
Interesante pregunta sin respuesta para un mortal, que ahora se conforma con creer que hay una estrella que le espera y en dónde tal vez…, te contara un secreto, a partir de hoy, por las dudas, tú serás su guardián.
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La niña de cristal
Cuentan que en el País de los Lugares Blancos todo, todo, era blanco. Los hombres y las mujeres que allí vivían eran transparentes como el cristal.
Un día apareció en el cielo un arco de colores. Se quedaron tan asombrados que desde entonces, lo único que hacían era recordar aquel Arco de color que un día iluminó su país.
Miraban y miraban hacia arriba esperando que volviera y tiñera todo con sus colores. Pero el arco no llegaba, un día en el que todos esperaban, Tákara que era una niña muy valiente decidió que iba a buscarlo.
Recorrió tierras, subió montañas, atravesó ríos helados, y llegó a un desierto blanco donde aparecía y desaparecía una inmensa cortina de colores, que llamaban Aurora Boreal.
-¿Tú sabes dónde vive el Arco de colores?-, le preguntó.
-El arco vive en el País de Iris. Para llegar allí tienes que atravesar mi cortina de luz.
Tákara, cerró los ojos y saltó sobre la cortina de luz.
Allí encontró una señora junto a un cofre, que tejía los colores que de él salían.
-¿Cómo podemos conseguir que mi país se llene de colores?-preguntó.
-Tenía que encontrar pedacitos de color, unirlos y subirlos a la Fuente de Luz.
Tákara fue a contarles a sus amigos el secreto para que todo se llenara de color aunque no estuviera el Arco Iris en el cielo.
Los habitantes del país transparente se fueron a lejanos lugares en busca de colores, papeles de caramelo, telas, pétalos de flores…
A la vuelta, los pegaron y los cosieron, hasta tejer una red de muchos colores. Cuando terminaron, los lanzaron hacía arriba entre todos.
La red subió, subió… subió por el aire hasta llegar a la Fuente de Luz.
En ese momento rayos luminosos de miles y miles de colores inundaron el País de los Lugares Blancos.
Desde entonces el País donde vivían los hombres y mujeres Transparentes se llama el País de los Colores cambiantes. Allí todos viven felices rodeados de colores que surgen por todos lados
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| | | | | | | | | | | | | | | | | 2/20/2007
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La gaviota
Erase una gaviota que vivía en una playa de la región patagónica; grandes acantilados limitaban la visual hacia tierras lejanas. Vivía con sus compañeras de vuelo que todas las mañanas al despuntar el alba partían con rumbo desconocido, internándose en el mar para buscar alimentos, mientras con placer sobrevolaban ese infinito azul. -Hoy no saldré -dijo un día nuestra gaviota a sus compañeras -deseo quedarme a ver el amanecer en la playa, tengo curiosidad por ver qué sucede mientras nosotras volamos. Sé que vienen los humanos, quiero verlos de cerca. -¿Qué tiene eso de atractivo? -preguntó una gaviota curiosa
-Desperdiciar volar en el inmenso azul por ver unos seres que sólo quieren asustarnos -sentenció otra gaviota frunciendo su pico. -Si -dijo decididamente nuestra gaviota -quiero ver con mis ojos todas las maravillas a que el mar incita. -Es una eutropelia -dijo la gaviota mayor -nos dejas para quedarte con ellos. -Quiero observarlos, nada más -dijo tímidamente la gaviota. -Mañana volaré con ustedes. Sólo será por hoy.
Las restantes gaviotas emprendieron el vuelo, como todos los días, apenas el sol apareció en el horizonte. Nuestra gaviota quedóse caminando por la playa, comiendo pequeños moluscos. Cuando el sol despegó del horizonte, comenzaron a llegar los humanos, con sus sombrillas coloridas, bolsos rebosantes de alimentos, hombres arrastrando sus redes, niños que bajaban desenfrenadamente en busca del mar. Pasó el resto del día haciendo pequeños vuelos. Los niños intentaban acercarse a ella... Les extrañaba una gaviota solitaria en la playa y corrían a su encuentro. El sol se fue poniendo y con las últimas luces, los bañistas y pescadores fueron abandonando la playa. A lo lejos pudo observar una blanca línea que se aproximaba a la costa. Eran sus compañeras que volvían después del largo día. -¿Cómo te fue? -preguntó la gaviota curiosa.
-¿Qué fue más interesante que volar sobre el ancho mar? -preguntó la gaviota mayor. -Vi niños jugar, mujeres disfrutando del sol, hombres compartiendo travesuras con sus hijos, pescadores concentrados en apresar peces, parejas de enamorados caminando por la costa, mujeres mayores disfrutando de sus nietos, jovencitas dorando sus cuerpos mientras mantenían largas charlas adolescentes. Conocí a un vendedor ambulante que me dio unas bolitas blancas exquisitas, mientras pregonaba en voz muy alta sus dulces, aquellos que los niños desean. Vi gente ejercitando sus cuerpos, unos corriendo, otros caminando, otros en bicicleta. Las otras gaviotas escuchaban el relato de nuestra amiga en silencio, hasta que una de ellas preguntó -¿Qué harás mañana? -Me quedaré un día más a observarlos, me gustó verlos, será él ultimo día, después continuaré los vuelos con ustedes. Dicho esto, se retiró a dormir a su nido, mientras las otras murmullaban a sus espaldas. Así pasaron los días y nuestra gaviota, siempre decía "un día más". Pasaron semanas. Hasta que una mañana al alba estaba alistada junto con sus compañeras. Ya había visto lo suficiente de los humanos, había compartido con los niños sus alegrías, había hecho amigos, había disfrutado su compañía... Quería volver a ver los mares en toda su plenitud. Sus compañeras la miraron asombradas, ya casi no la tenían en cuenta, se sentían traicionadas por ella. Como siempre decía la mayor de todas -era una eutropelia hacia las gaviotas. Todas abrieron sus alas y remontaron el hermoso cielo azul. Todas, menos nuestra amiga, que no podía levantar vuelo más de dos metros de la arena. Caía y volvía a aletear. Sus alas estaban endurecidas. Vio cómo se alejaban sus compañeras hacia el infinito, sin siquiera intentar ayudarla.
Pasó el día. Ya no disfrutó con los humanos, estaba triste. Ya no podía volar como antes. Quedóse detrás de una roca, decidida a morir de hambre. Se dio cuenta que sin volar su vida no tenía sentido. Su curiosidad por conocer cosas nuevas la había traicionado. Así quedó, agazapada detrás de una roca durante todo el día. Ya comenzaba a atardecer cuando un niño la vio. Él había estado jugando con nuestra gaviota los últimos días, le había tirado miguitas, había corrido con ella todo el día, ya no tratando de atraparla, era un juego sin fin. El niño se acercó, la gaviota no atinó a escapar. Se miraron. El niño vio esos ojos tristes y comprendió todo. Se quedó pensativo, su amiga era evidente que no podía volar, tal vez estaba herida o tal vez... pero hizo como todos los niños, en vez de pensar, actuó rápidamente... Tomó a la gaviota entre sus pequeños brazos y la llevó hasta la cima del acantilado. La posó sobre el suelo y le dijo. -Vuela, bonita gaviota, vuela por mí, tú naciste con alas... Úsalas! La gaviota vio el precipicio, no sabía si podría hacerlo, pero miró la cara del niño, ese niño que se había convertido en su amigo. Ninguna gaviota tiene un amigo. No lo podía defraudar. Abrió sus alas, sintió alegría, plenitud de su condición de ser y voló, voló, y voló...
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Una oportunidad
Al subir al autobús se sentó tras el conductor. Dejo la vista perdida a través de la ventana. Le vino a la cabeza la sonrisa con la que el doctor le había dicho que todas las pruebas habían salido bien.” Es el momento que normalices tu vida”. Poco antes de la operación se había planteado para que alargar su existencia si era una persona sin ninguna esperanza. Tantos años de soledad le habían convertido en un hombre huraño e insensible. Había reñido con sus vecinos, sus hermanos y sus viejos amigos. Nadie lo visitó durante su convalecencia. Pero algo muy profundo había cambiado cuando despertó de la anestesia. Se sintió diferente. Incluso llamó a su hermano y le pidió perdón. La vida comenzaba de nuevo.
El autobús se detuvo con un frenazo brusco, se abrieron las puertas y subió una mujer. Cuando se apartó el pelo de la cara y la vio, una desconocida certeza se instaló en su corazón. Sin dudar un instante, se levanto y le ofreció su asiento. Ella le dio las gracias, dejó una bolsa junto a sus pies y suspiró, echándose el aire en la frente para espantar un poco el calor.
Estaba nervioso. No sabia si permanecer junto a ella mirándola o alejarse unos metros y observarla desde allí. De pronto la mujer le miró a los ojos y sostuvo la mirada como si estuviera leyendo algo más allá de sus pupilas. Cuatro paradas después, la mujer se levantó y se preparó para bajar del autobús. Impulsivamente se colocó junto a ella, se apeó al mismo tiempo y la siguió. Él recordó que llevaba una cámara de fotos. Cuando ella se detuvo a mirar un escaparate le sacó tres instantáneas.
Unos metros después, la mujer se paró junto a un portal, saco una llave del bolso y se perdió tras la puerta. Él corrió a una tienda de esas que revelan los carretes en una hora. Quería tener esa imagen y poder contemplarla. Al llegar a casa miró la fotografía con una lupa y se sintió igual de nervioso que en el autobús. Ella tenia el gesto sembrado de melancolía, como si la tristeza hubiera tallado su rostro.
Al día siguiente se levantó temprano y fue hasta la casa de aquella desconocida. Se atrevió a sacar la fotografía y preguntarle a una señora de una tienda cercana si la conocía. - anda, si es la señora Luisa. Pues resulta que esta mañana se ha ido a Madrid a uno de esos programas de televisión en los quedan testimonios. Debe estar a punto de empezar.
Mi hijo me lo va a grabar para que lo vea cuando llegue.
Regresó a casa en taxi y se sentó en el sofá frente al televisor. El programa había empezado y no sabia cuál era el tema. A la vuelta de la publicidad la vio, sentada en una silla, con los ojos llorosos. Sintió una compasión que jamás había sentido. Cuando la presentadora anunció que retomaban su historia, la mujer del autobús comenzó a contar la muerte de su marido había sido terrible, pero que dentro de lo malo había donado sus órganos y eso había salvado la vida a otras personas. En ese momento él comprendió todo. Soltó el mando a distancia y se metió la mano por la camisa, entre dos botones. Termino de ver el programa con una sonrisa en los labios, mientras se acariciaba una cicatriz que le recorría el pecho.
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Ojos nuevos
Llevaba veintinueve años viviendo entre tinieblas. Sin saber qué cara tenían sus padres, hermanos y sobrinos. Se imaginaba la forma de la sonrisa de Miguel, su chico, pero desconocía su expresión. Se moría de ganas por conocer el mar y saber cómo era el color verde, porque el olor del césped recién cortado la volvía loca. Así, entre oscuridades, había pasado su infancia, adolescencia y juventud. Se quedó ciega, de repente, a los 2 años. Y, ahora, gracias al avance de la medicina, le acababan de hacer un trasplante de córneas.
Su suerte había llegado por la desgracia de un chico de 29 años, como ella, que había muerto atropellado en pleno centro de la ciudad cuando cruzaba una calle. Fue a las dos de la madrugada, la noche del viernes al sábado.
Al parecer, el conductor iba ebrio. El joven ingresó en el hospital con un último suspiro de vida y, nada más morir, el doctor Villamar llamó a su casa. Debía ir inmediatamente al hospital. Las córneas de ese muchacho eran compatibles con ella. Era la oportunidad de su vida, el regalo que le dejaba ese chico antes de morir... De camino al hospital telefoneó a Miguel. No quería, a pesar de la hora tan intempestiva, meterse en un quirófano sin hablar con él primero. "Cariño -le dijo-, la próxima vez que me veas yo también te veré a ti. Espero que seas tan guapo como te imagino. A Miguel le hizo gracia mi comentario y decidió vestirse y venir al hospital. Quería ser el primero en ver mis nuevos ojos.
El sábado a mediodía ya me encontraba recuperándome en mi habitación con los ojos vendados, a la espera del gran momento. La ansiedad no la dejaba tranquila... el doctor Villamar la pidió paciencia, aún era pronto para destaparle los ojos, pero él estaba seguro de que la operación había sido un éxito. Y así fue.
Pasados unos días, la quitaron las vendas, y allí, aún con algunas nieblas, vislumbraba a un montón de gente, su gente. Se quedó muda y comenzó a llorar. Su madre, con su dulce voz, se alarmó creyendo que lloraba porque no veía, pero no, su llanto era de felicidad.
Una explosión de caras, de colores, de vida, se agolpaba a los pies de su cama. Enseguida supo quién era Miguel, aun sin haber abierto la boca. ¡Qué guapo!...
Se acostumbró enseguida a sus nuevos ojos, los ojos de ese pobre chico que la tenían en deuda con él. Le pidió a Miguel que fueran a la calle donde perdió la vida. Tenía la necesidad de poner flores en la calzada, sería su pequeño homenaje a su bondad.
Al llegar al lugar, su corazón comenzó a latir vertiginosamente. Le extrañó tanta excitación. Miguel la llevó a un bar cercano para que se tranquilizara, y allí vio al culpable. Estaba detrás de la barra del bar. Sus ojos le decían que ese hombre había matado a su donante, que ese hombre fue el que se dio a la fuga tras atropellarle y la policía aún no había dado con él. Telefoneó a la comisaria y le arrestaron. A su manera, le había devuelto el favor a ese chico que le había regalado su mirada.
09/05/2003
| | | | | | 2/18/2007
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CARTA A LA ILUSION
Mi Querida compañera de viaje.
En todos estos años que tu y yo nos conocemos, nunca te he escrito una carta. Aunque sí nos hemos comunicado en un sinfín de ocasiones ¿verdad?. Unas veces por la mañana, otras a la luz de las estrellas, e incluso paseando por las calles. En ocasiones, hasta parecía que jugábamos al escondite como dos niñas pequeñas. Siempre he acabado por encontrarte tarde o temprano. Tu has conocido muchas etapas de mi vida y sabes que en alguna de ellas te he dado la espalda. Sin embargo, jamás me has abandonado, !!que gran amiga!!. Quiero disfrutar de éste momento dulce y cariñoso, para agradecerte que me hayas enseñado a quererte. Pues contigo puedo conseguir la Fuerza Divina y necesaria para ver el sol todos los días. Por ello, desearía presentarte a mucha gente que desea conocerte y te necesita. Me llevará un tiempo pero habrá merecido la pena.
!Muchas Gracias Amiga mía!
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| | | | | | | | | | 2/17/2007
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Almas enamoradas
Cuentan las estrellas, que en el cielo se escribe una historia, de dos almas que se conocieron hace muchos años y que por amarse tanto, no han podido realizar su sueño de morir juntas. Las almas han reencarnado a través de los años, y los seres humanos que no comprende el amor, hacen lo posible hasta imposible para separarlas.
La ultima vez que se juntaron, la muerte se llevo a una de ellas, dejando a la otra vacía en espera de la próxima vida. Hoy se juntan sin saber un porque, solo que están allí para amarse, no se conocen, pero se sienten, no se han tocado, pero conocen los olores, no se han visto, pero sienten cuando el otro esta triste o le duele el alma.
Porque si amarse es fácil, no pueden juntarse y convertirse en polvo de estrellas que bendiga a las demás almas enamoradas, por que siempre hay un espíritu de miedo, desconfianza, temor, falta de amor, que ronda acabando con esa esperanza.
El alma de ella solo pide que la abracen para alejar los temores, el alma de él solo pide que no olvide que él la ama. Pero que mas deben darse, en cada gota de su sangre corre sangre de la persona amada, si en cada parte de su parte, hay partículas de la otra como marcadas por el viento, para que sepan quien es el dueño, en cada aliento el sol ha dado su calor , para que no exista frialdad en los besos, en cada te amo, las golondrinas han puesto sus cantos para que se escuchen armoniosos y no exista el miedo.
Los silencios son placenteros dicen mas que cualquier trozo de palabras, no hay palabras pobres , no hay palabras ricas, no hay gestos mínimos, solo hay un te amo abarca lo mucho que se quieren.
Entonces por que no se pueden juntar en esta vida, si en esta vida en cuando se amaran eternamente, sin importar , si existe o no existe el más allá.
Por ello te amo, por que mi alma y tu alma se encontraron en el tiempo, el mismo tiempo que marca el compás de mi palpitar, que solo tu das cuerda a cada girar, ese mismo que desconocemos y preguntamos de donde salió tanto amor, y no queremos que se acabe nunca mas.
Solo así, en cada desdibujar de tu alma, no hay carne, solo alma, alma que es reflejo de la mía, que cuando te duele a ti, me mata la mía, cuando tu sufres, la mía no encuentra refugio, cuando tu lloras, mi alma no encuentra consuelo. Si estamos amarrados al eterno, por que no amarnos sin tiempo? | | | | | | | | | | | |
2/14/2007
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No soy poeta
Sé que no soy poeta
ni tampoco escritora,
por lo tanto no sé
cuales son las palabras correctas,
para expresar mis sentimientos.
No sé si lo que escribo son poesías,
pero al menos quiero dejar plasmado
en un papel, muchas cosas
como mis sentimientos.
Sé que muchas palabras no riman,
pero creo que eso da igual
solamente quiero en cada poema
decir lo que siento.
Hoy me siento feliz y así
lo quiero demostrar aquí.
Otras veces me siento triste y mal...
Me gusta recordar los buenos momentos,
la dicha de los días felices,
que fueron muchos.
Solo me queda decir una cosa mas...
Escribir es retratar las almas
con la tinta del corazón.
Autor: María Jesús Luna
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Aun no me quites la venda
Mírame, sensible...
Dispuesta, Tómame...
Hazme sentir tu cuerpo
cabalgar dentro de mí.
Desvela estos misterios.
Ahora, justo a tiempo,
dispuesta entregarte
mis frutos, mi suelo
mis más sublimes inciertos.
Desata mis deseos,
ata mis miedos,
Embriágame de tus ocultos secretos... Imprégname tu sello.
Sencilla, inquieta
rendida, dispuesta
Abre el surco de tus caminos en la vereda de mi senda.
Hazme tuya completa!
Poséeme ... con cuidado, con tacto.
De forma casi Imperceptible
No rompas el encanto!
de sentirte dentro de mi...
volando alto, sin llegar a tocarte.
Permite que se haga realidad mi sueño... que seas mi dueño.
El que dibuja en mi cuerpo, la dulce sensación que deja el ser desflorada por un Maestro.
Espera, Aguarda...
Aun no me quites la venda
Hazme el amor a ciegas...
| | | | 2/12/2007
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El alba
El Alba pasó una mañana cerca de una camelia y oyó pronunciar su nombre por tres gotas cristalinas.
Se aproximo; luego posándose en el corazón de la flor, preguntó cariñosa:
¿Qué desean de mí, gotas brillantes?
¿Que vengas a decidir una cuestión, dijo la primera. Somos tres gotas diferentes reunidas en diversos puntos. Queremos que digas cuál de nosotras vale más y cual es la más pura.
Acepto; habla tú, gota brillante. Y la primera gota trémula habló así:
Yo vengo de las altas nubes; soy hija de los grandes mares; nací en el ancho océano. Después de andar por mil borrascas, una nube me absorbió. Fui a las alturas, donde brillan las estrellas, y de allá, rodando entre rayos, caí en la flor en la que descanso ahora. Yo represento al océano.
Habla tú, gota brillante, dijo el Alba a la segunda.
Yo soy el rocío que tiembla sobre los lirios; soy hermana de la Luna; soy hermana de las tinieblas que se forman en cuanto llega la noche. Yo represento al amanecer del día.
¿Y tú? Preguntó el Alba a la más pequeña.
Yo nada valgo.
Habla: ¿de donde vienes?
De los ojos de una madre. Soy gotitas de lágrimas.
Esta es la de más valor, es la más pura.
Pero yo fui océano.
¡Yo atmósfera!
Sí, trémulas gotas; mas esta fue corazón.
Y el Alba desapareció por la región azul, llevando a la gota humilde.

| | | | | | | | | | | | | | 2/11/2007
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Si yo pudiera decirte
Si yo pudiera decirte con palabras, lo que siento, lo que hay en mi corazón y lo que me cuenta el viento.
Si yo pudiera copiarte el murmullo de las olas y sentarme junto al mar para hablar con él a solas.
Si pudiera regalarte la alegría de una sonrisa, la suavidad de la brisa el cascabel de mi risa.
Si pudiese recordar los sentimientos pasados, tal como fueron sentidos los amores olvidados.
Si yo pudiera encontrar lo que perdí en el camino, lo que la vida me ha dado y no supe recibirlo.
Si yo pudiera olvidar los recuerdos que hacen daño, las sensaciones que hieren, las mentiras... Los engaños...
Ahhh si yo pudiera...!

| | | | | | | | | | | 2/7/2007
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No he vuelto a saber de ti,
perdí tu rastro y figura,
me duele creer que
olvidaste, a quien te dio
tanto amor y ternura.
Profundo es el sueño
del sol mientras lo cuida la luna,
quien cuidará de tus sueños
cuando estés navegando entre dudas.
Un amor no muere así como
así, como muere la noche y el día,
un amor como el mío no podrás
arrancarlo de ti, así como así
y echarlo al vacío.
No he vuelto a saber de ti
desde que no necesitas mi ayuda,
el silencio es una fácil respuesta
cuando se tiene el alma muda.
Un amor no muere
así como así....
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Antes de morir
Antes de partir
me encantaria descubrir y entender
a mi raza... me refiero
comprender a la humanidad.
Descubrir el por que
de nuestro comportamiento egolatra
el gusto de destruirnos nosotros mismos
y la razon de nuestra existencia.
Se que lo que quiero
esta fuera de mi alcanze
fuera de mi capacidad de comprension
y fuera del tiempo que me resta de vida.
Pero ya no tengo ganas
de comprenderlo
en verdad me daria miedo la respuesta a mis incertidumbres
por que se que esa verdad seria demasiado dolorosa.
¿Dolor?
¿Que es el dolor?
¿Que es el dolor a lado de la soledad?
¿Que es el dolor a lado del miedo?
¿Que es el dolor a lado de la oscuridad?
Ya no entiendo nada...
La locura al fin me a alcanzado...
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Mi sentir
Estoy en la oscuridad de mi habitación analizando mi vida tramo por tramo y solo puedo llegar a una conclusión, ya no tengo ganas, ni ilusiones, ni sueños que me aten para seguir en este mundo de perdición.. Quisiera encontrarle algún sentido para no cometer la cobardía que a todos les pasa por su mente en algún momento crucial ¿Pero es tanta mi carga para pensar que estoy acorralada y que por ello yo tengo otra salida...? Solo quisiera saber en que momento perdí esos sueños, esas ilusiones, esas ganas por vivir. ¿En qué parte quedaron?, si yo solía tener mucha vida muchas esperanzas y ahora no queda nada no queda nada de esa pobre niña ilusa... ¿Acaso sólo fué un sueño? ¿Solo soñé tener ilusiones, ganas por vivir? Pero ya no sé que decir ni pensar solo sé que un día voy a tener... ¿el valor o la cobardía? y simplemente mi alma se despojará de este cuerpo terrenal. Pero después de la muerte... ¿qué viene? no lo sé ¡Y quiero averiguarlo!

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Si las estrellas te rozaran...
Si las estrellas rozaran tu universo brindarían, gozosas, tu melodía suave, entonando, calmas, notas de tu alma.
En su tenue titileo destilarían perfumes, llenando La Tierra de aroma a rosas, a jazmines, a lilas... y los navegantes sabrían que te han rozado, se lo dirían las gaviotas y su graznido alzaría miradas que, extasiadas, las contemplarían. Tritones y sirenas jugarían con las hadas que, emocionadas, narrarían tus cosas.
Hablarían de tu laguna, cuna de tus ninfas, de tu jardín encantado, rincón de sueños alados, de sentimientos sublimes, cobijados en su marco, de tu nobleza y ternura y de ti... soñando...

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Nuevemente estoy
llorando
Nuevamente estoy llorando
Pero hoy no es de tristeza
es de sentir que te amo
que en tu playa soy la dueña
Nuevamente estoy sonriendo
porque hoy te siento cerca
hoy se que mi corazón
vuelve a latir con mas fuerza
Hoy nuevamente te extraño
ocupas mis pensamientos
hoy es mi grito callado
el que grita de te quiero
Nuevamente estoy llorando
porque no te tengo cerca
que tengo aqui en mi interior
guardaditas tusd ausencias
Hoy nuevamente te hablo
porque mi amor no es callado
que si no pudiera hablarte
se romperia en pedazos
Nuevamente estoy llorando
pero hoy no es de tristreza
es de sentir que me amas
que sigo siendo tu estrella
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Un sueño prohibido que no debe existir una esperanza muerta que quiere vivir...
Una lágrima cansada que no cesa de brotar un te quiero ahogado imposible de pronunciar...
Un beso amargo estampado en mi recuerdo unos labios prestados que susurran al viento ...
Un corazón ausente que se niega a sentir...
Todo esto, con lagrimas cansadas... cansadas de llorar.
| | | 2/5/2007
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La estrella que se equivocó
Hubo una época en que el mundo era muy joven, y en la Tierra vivían los primeros hombres. Las cosechas eran escasas, tanto que el alimento no alcanzaba para todos.
Al ver esta situación, el gran dios envió a la Tierra a una de las estrellas del cielo para decirles a los hombres que debían hacer, sólo una comida cada tres días, aunque podían tomar algún bocado entre una comida y otra.
Cuando el gran dios del cielo se dio cuenta de que su mensajero había cumplido tan mal la misión que le había recomendado, y que a causa de el aún había menos comida a repartir, montó en cólera.
Ya que has dado a los hombres un consejo tan equivocado-le dijo a la estrella-, será mejor que vayas a la Tierra a solucionar las cosas. Te convertirás en sirviente de los hombres y les ayudarás a cultivar el campo, de modo que sus cosechas produzcan lo suficiente para poder comer tres veces al día y tomar algún bocado entre tanto.
Con gran tristeza, la estrella descendió a la Tierra y ella y sus descendientes fueron desde aquel momento servidores de los hombres,
Nadie sabe si la estrella tuvo que quedarse para siempre en la Tierra, pero lo que sí se sabe es que, gracias a ella, el pastorcito conoció a la tejedora, una muchacha celestial.
El joven pastor era muy trabajador y honesto, y por ello todo el mundo le tenía gran aprecio. Al morir sus padres, sus dos hermanos decidieron repartir la propiedad y seguir cada uno su propio camino.
Como eran mayores y más astutos que él no les costó mucho trabajo quedarse con las mejores tierras y los mejores animales, y dejaron al pastorcito un viejo buey y unas tierras pobres que producían muy poco.
Una tarde, agotado de tanto trabajar, se sentó junto al buey. Se sentía triste y solitario porque, aunque había logrado vivir razonablemente de su trabajo, no tenia nadie con quien compartir sus días, excepto se fiel compañero, el
De pronto, el viejo buey comenzó a hablar, y le dijo:
- por favor, amigo, no estés tan triste, porque yo te puedo ayudar a que te sientas mejor.
El pastorcito se quedo mudo del asombro al ver que su buey podía hablar.
Pero, ¿quién eres tú? –le preguntó.
- Yo soy una estrella y en realidad pertenezco al cielo- le explicó el animal-.
Me enviaron a la Tierra como castigo, pero tú has sido un buen amo y te ayudare a buscar una esposa que te haga feliz. No muy lejos de aquí hay un estanque rodeado de árboles y plantas. Ve mañana allí y espera a que las muchachas celestiales bajen a bañarse en sus aguas. Mientras se estén bañando, roba las vestiduras de una. Sin ellas no podrá volar de regreso al cielo. De ese modo, se convertirá en tu esposa.
El pastorcito hizo lo que el buey le había dicho, y espero junto al estanque. Al cabo de un rato, un grupo de bellísimas muchachas descendió del cielo. Las jóvenes se quitaron los trajes, que parecían plumas, y los dejaron en la orilla antes de entrar en el agua.
El joven pastor salio de su escondite dando un brinco y tomo las ropas de una de ellas. Asustadas, las muchachas salieron del agua, y dos de ellas se pusieron sus vestidos y partieron hacia el cielo.
Solo quedó una, y el pastorcito, acercándose al limite del estanque, le hablo dulcemente y le suplico que se casara con el. Sus tiernas palabras convencieron a la muchacha llegada del cielo. El muchacho se quito la camisa, la cubrió y la llevo a su casa.
Una vez casados, la muchacha le contó al pastorcito que ella era una diosa tejedora, su habilidad era tan grande que pronto se beneficiaron de su trabajo y pudieron llevar una vida muy confortable.
Eran muy felices y tuvieron dos hijos, un niño y una niña. Pero los dioses no dejaron de lamentarse por la perdida de su diosa tejedora y quisieron volver a tenerla en el cielo.
Cuando el gran dios descubrió que estaba viviendo con el pastorcito, pensó que aquello era demasiado, y envió a sus guardias a la Tierra para que se la llevasen por la fuerza a sus dominios celestiales.
El pastorcito y sus hijos no pudieron hacer nada frente a los guardias, y vieron con lágrimas en los ojos como se la llevaban y desaparecían cielo arriba. Pero mientras ocurría esto, se oyó un mugido en el establo.
Pastorcito le dijo el buey, te haré un último favor. Me moriré aquí antes de ir al cielo. En cuanto me halla muerto, quítame el pellejo, envuélvete en el y encontraras a tu esposa.
Apenas hubo terminado de hablar, el buey cayo muerto. El pastorcito, tristísimo por haber perdido a su amigo y consejero, hizo cuanto el le había dicho.
Se envolvió en la piel y se puso un palo en los hombros que sostenía un cesto a cada lado. Coloco en un lado a su hijo y en el otro a su hija, y para equilibrar el peso, como la niña era más pequeña, metió también un cazo en su cesto. Una vez hecho esto, salió de su casa y se dio cuenta de que empezaba a volar por los aires, exactamente como había hecho su esposa.
Pronto vislumbró la imagen de la joven tejedora a lo lejos.
El gran dios se alegro mucho al ver regresar a la muchacha, pero palideció de horror al ver que la seguía su esposo tan de cerca. Entonces trazó con su mano una línea a través del cielo.
La línea se convirtió en la Vía Láctea y formo un amplio río que el pastorcito no pudo atravesar.
Este se detuvo un momento, sin saber que hacer, hasta que su hija le dijo;
- Padre, podemos vaciar el río con el cazo y así podremos atravesarlo y estar con mama.
El pastorcito se puso a trabajar y sus hijos le ayudaron, intentando recoger el agua con sus manos, pero no conseguían vaciar el río.
Cuando los dioses vieron que el pastorcito y sus hijos persistían, a pesar de lo difícil de la empresa, se conmovieron y el gran dios decidió que marido y mujer se vieran una vez al año.
Así, decretó que durante el séptimo día del séptimo mes, cada año, todas las urracas de la tierra volarían al cielo y harían un puente sobre el agua de modo que el pastorcito y sus hijos pudieran cruzarlo y cada vez que la joven tejedora se encontraba con su esposo se sentía tan feliz que a veces lloraba, y aquella noche la tierra recibía una lluvia muy beneficiosa.
Entonces, todas las madres de la Tierra decían a sus hijos:
- Pobre tejedora, ya esta llorando otra vez.
El pastorcito y la tejedora permanecieron tanto tiempo en el cielo que al final se convirtieron en estrellas.
Cuando miramos al cielo, a un lado de la Vía Láctea vemos una estrella brillante con dos estrellitas a su lado: son el pastorcito y sus dos hijos. Junto a la tejedora, hay otras tres estrellas, y se dice que son el bastón con que el pastorcito guardaba su ganado y que sirvió para llevar a sus hijos.
Junto a este hay otras cuatro estrellas, y se dice que pertenecen a la lanzadera de la tejedora. Se cuenta que durante los muchos días y noches en que están separados se envían mensajes por medio del bastón y la lanzadera por encima del río.
Mirando estas estrellas brillantes, todos los enamorados que no están juntos recuerdan al pastorcito y la tejedora y cobran valor ante su ejemplo de amor y fidelidad.
Cuento Hainán, Perteneciente a Asia.
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