Poema al amor
No quiero, amor, que me vuelva a suceder. Sentir amor, sufrir más en el nombre del Amor.
Sí, tengo miedo. Miedo a sentirme viva, a ser traspasada por la flecha y que surja el milagro, Amor.
No quiero que mis días sean grises porqué tú no me miras, porque ya no veo la luz de tus ojos. No quiero temblar sólo con que tú me roces, o sentir la belleza de la vida sólo porqué tú me sonrías.
Después de conocerte no podría soportar que mi vida se vaciara de ti, desangrarme nuevamente de no volver a verte, sentir que soy un esqueleto vacío de sentidos.
No quiero que ocupes todos mis pensamientos. No quiero sentirte en cada inspiración ni perderte con cada espiración. Ni quiero llorar sólo porque escuche una bella melodía y, volver a tener la sensación de quedarme al borde del abismo, cuándo tú te alejes de mí.
No quiero nada de esto, amor, pero ya es tarde, TE AMO.
Te necesito a mi lado, escuchar tu voz y sentir que es mío el latido de tu corazón, que es mi propio latido.
Ya es demasiado tarde para evitar perderme en tus ojos. ¡Que se pare el tiempo cada vez que te contemplo!
No quiero que seas lo más importante de mi vida, sin embargo muero por compartirla contigo.
Eres lo mejor que me ha pasado, no quiero perderte… Puede que tú no lo entiendas, yo tampoco entiendo cómo puedes ser tan dulce, tan especial, cómo de pronto puedes dar todo el sentido a mi vida.
Me avergüenza, sí, reconocer que necesito que me hagas caso, que me cuides, pero voy a ser fuerte, voy a asumir que tú no sientes lo mismo.
Mi corazón se rompe en mil pedazos y, es posible que necesite dejar de verte, pero eso sería lo mejor, qué sería del futuro si yo no supiera ofrecerte todo lo que soy sin necesitarte.
Sólo sumándome a ti, a lo que tú restas, podemos ser completos.
No soportaría tu rechazo ni que tú corazón lo ocupe otra.
Aprenderé a poner distancia entre tú y yo, porque necesito un Nosotros.
No puedo pedirte nada, porque sin quererlo ya me has dado mucho, más de lo que yo esperaba:
Un motivo para levantarme por las mañanas, una ilusión, un porqué para sonreír.
Que soy egoísta, quizá sea cierto, pero no quiero hacerme daño, no puedo verte todos los días y engañarme pensando que lo puedo sobrellevar.
Afirman que las cosas que no se dicen son como si no existieran, pero yo creo que no es cierto, que siempre son las más importantes.
Tú eres lo más importante y, no lo puedo negar aún callándolo.
Por eso no voy a guardar más silencios que me corroen por dentro.