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10/4/2008

Una extraña aventura

 
 

Una extraña aventura

Viernes por la tarde, apenas queda una hora para mi salida en el trabajo. Tengo bastantes cosas que hacer cuándo salga, pues hemos quedado varias amigas y amigos… nos vamos de acampada todo el fin de semana.

Hacía mucho tiempo que teníamos programada esta salida, pero siempre ocurría alguna cosa y nunca podíamos hacerla.

Cuándo salgo de mí trabajo, me dirijo al aparcamiento para coger mi coche. Una vez dentro de él, me dirijo a mí apartamento para terminar de preparar los últimos detalles que me faltan y no olvidarme de ninguna cosa.

Yo soy la encargada de llevar la ropa de abrigo, ya que dónde vamos a pasar ese fin de semana, hace bastante frío y por consiguiente no debo de olvidarme de llevarlas, tanto las mías, como las de mis amigas que días antes las habían llevado a mi apartamento.

Meto todo en una mochila, tampoco se me tiene que olvidar llevar los sacos de dormir que tengo en el desván, así como linternas con sus correspondientes pilas, por qué nunca se sabe si las podemos necesitar.

Los chicos se van a encargar de llevar las tiendas de campaña.

-¡Esperemos que no se les olvide!

Como yo tengo una guardada en el desván, decido bajarla junto a los sacos de dormir que ya había bajado antes.

Sabiendo lo despistados que son los chicos, de seguro que se les olvida llevarlas.

Reviso de nuevo las mochilas por si se me ha olvidado algo… linternas, ropa de abrigo, sacos de dormir, la tienda de campaña.

¡Uyyy! Se me olvidada lo más necesario. La comida para esa noche y los dos días siguientes.

¡Todo listo!

Apago las luces de mi apartamento, cierro la puerta con llave y me dirijo a mi coche.

Meto las mochilas, los sacos de dormir y la tienda de campaña en el maletero y me dirijo en busca de mis amigas.

He quedado con ellas en casa de Rosa.

Allí estarán, Alma, Giovanna y Alba.

Por cierto, se me olvidó decir que yo me llamo María.

Una vez de llegar a casa de Rosa y saludar a las cuatro, las digo que no nos demoremos y que nos demos prisa o llegaremos tarde. Para nosotras la puntualidad es lo primero.

Metemos en el maletero las mochilas que tienen las chicas y le digo a Rosa que como ella tiene una tienda de campaña en su casa, que también la meta por si la pudiéramos necesitar. Una vez hecho todo nos dirigimos dónde habíamos quedado con los chicos.

Ellos irán en el coche de Luís, pero al llegar en el punto que habíamos quedado, no hay nadie.

Ni Luís, José, Javier, Marco y Daniel habían llegado y eso que ya había pasado más de una hora desde que habíamos quedado.

Decidimos esperar un poco más y si no vienen, nos iremos, ya que al sitio dónde vamos a ir a acampar no lo conocemos y comienza ya a anochecer.

Una hora y media esperando y por fin vemos que llega el coche con ellos. Sin apenas pararse nos hacen señas para que los sigamos… (Luego hablaremos muy seriamente con ellos, ya que no es la primera vez que qué se queda a una hora y ellos aparecen una hora después). Si no, para la próxima vez que organizásemos  algo, prescindiremos de ellos.

Entre lo tarde que han llegado y lo lejos qué está ese lugar ya es casi medianoche y además vamos a un sitio que ninguna de nosotras conocemos.

Aún nos quedan unos minutos más para que por fin lleguemos.

Lo que no sabíamos era que en ese lugar, ese fin de semana, no iba a ser cómo nos lo habíamos imaginado.

-¡Al fin habíamos llegado!

Después de aparcar los coches debajo de unos árboles  nos dirigimos al sitio donde vamos a montar el campamento.

Una vez allí nos damos cuenta que solo vamos a estar nosotros, todo esta vacío y no se ve ni una sola tienda de campaña, la verdad que era un poco extraño.

Nos ponemos a distribuir las mochilas y les decimos a los chicos que ellos hagan lo mismo, que después de sacar sus cosas, incluidas las tiendas que Luís había metido en su coche, se distribuyeran el trabajo de montar las tiendas y de hacer el fuego.

En el silencio de la noche de pronto se oye a los chicos discutir…

Nos acercamos dónde están ellos y preguntamos que qué esta pasando, que en vez de estar discutiendo entre ellos ya tenían que tener el campamento montado, ya que comenzaba a hacer bastante frío.

Los chicos se miran entre sí, tan rojos como un tomate, pero no del frío que hacía, sino de la vergüenza que estaban pasando.

Al final nos dicen el porqué de la discusión que tienen…y es que a Luís se le a olvidado meter las tiendas de campaña en el coche.

Encima de llegar tarde a la cita, también se le había olvidado algo tan sencillo como el meter en el maletero las tiendas.

Conociendo los chicos a Luís, alguno debería haber revisado el maletero antes de salir y ver si estaba todo, al igual como nosotras lo habíamos hecho.

Después de regañarlos muy seriamente a los cinco les decimos que tendrían que dormir en el coche si no querían congelarse de frío, pero que antes montaran la tienda que yo había traído, ya eran unos cuántos años que conocíamos  a Luís y sabíamos lo despistado que era para algunas cosas.

Marco y Daniel eran los que más entendían en hacer el fuego, así que ese trabajo era para ellos.

Luís, José y Javier serían los que montarían nuestra tienda ya que la noche prometía que iba a ser muy fría.

Una vez montada la tienda les decimos que cojan sus sacos de dormir y qué los lleven al coche, ya qué allí era dónde iban a dormir.

Con cara de pena empiezan a decirnos que si no les daba pena que ellos durmieran en el coche y nosotras en la tienda calentitas, nos dicen que no tenemos corazón y que se podrían congelar en el coche, ya que según ellos nuestra tienda era bastante grande y que aunque un poco apretados podríamos pasar toda la noche juntos en la tienda.

Todas a dúo decimos: -¿pero que os creéis?

¡Por vuestra mala cabeza y despiste os veis así, no penséis que vais a dormir en nuestra tienda y mucho menos con nosotras!

¡Así que ya lo sabéis, después de cenar os vais al coche a dormir!

Cenaron un poco, sin apenas decir nada y después se fueron hacía el coche.

continuara...

 
 
 
 
5/5/2008

Ocurrió en los días de silencio

           

 

            Ocurrió en los días del silencio.

En esos días que se suceden como cuentas de un rosario, sin la interrupción de ningún suceso que merezca ser recordado. Y es que, cuando se entra en un camino sin curvas, la monotonía del paisaje cotidiano hace que la más leve ondulación cobre un relieve, quizás incomprensible, a los ojos de un viajero acostumbrado a la senda empedrada, sin asfaltar. Lo abrupto hace variar, rectificar la marcha. La comodidad del aire acondicionado adormece y aleja, a veces por siempre, del calor y el frío de la vida.            
            Ocurrió por casualidad, o tal vez no. Es difícil, por no decir imposible, encontrar sin haber buscado, ver sin haber mirado, oír sin haber escuchado. “No hay más casualidad que la planificada”. Siempre lo había creído pero, la certeza de esta convicción no evitaba la sorpresa en cada hallazgo de su vida.

           
Y ella, sin duda, había sido un hallazgo.
            El deseo, cuando surge, lo hace sin avisar, pero siempre nace en un terreno abonado para él. Puede prender de una insignificante semilla, fruto de un leve, casi imperceptible, intercambio de miradas. La germinación es instantánea y ni el frío ni el calor, o mejor aún, gracias al frío y  al calor, crecerá incansable en la mente, alimentándose de la angustia y la esperanza que él mismo genera.

           
Angustia y esperanza, sentimientos contrapuestos que conjugados en el tiempo y el espacio pueden obrar el milagro de dotar de vida. Son el primer paso en un largo camino  que se empieza a recorrer con ilusión y cuyo destino final, atrayente y misterioso, evita dar marcha atrás.
           
Sentir... Hay veces, que ningún precio es demasiado alto por el privilegio de sentir. Los sentimientos, reconfortantes o no, eso no importa tanto, son la vida y el desvanecimiento de estos deja, tan solo, un cuerpo inanimado tras de si.
           
¡Y qué fácil es caer en el olvido de la vida! Ese olvido que apenas  da motivos suficientes cada mañana para comenzar un nuevo día. Ese olvido que hace de la noche una sombra oscura guardiana de la nada, porque sólo la nada puede ser soñada, cuando se ha perdido el sentimiento en el vivir.
           
Atrapado en el olvido, así estaba, como tanta y tanta gente que justifica sus derrotas importantes, esas que obligan a mantener la mente tranquila, el alma dormida, repitiéndose absurdos discursos sobre lo que es fundamental  para triunfar en la vida, cómodas mentiras que  conducen al estancamiento o total anulación de ésta.
           
Grises días velando con sus cenizas el brillo que los ojos en otro tiempo lucieron.
           
Y fue ella, con su mirada serena, con su paso tranquilo, con su alma dolida, la que lo despertó, sin saberlo. La que lo liberó de la mortal atadura de lo seguro, la que le dotó de esa rebeldía olvidada que justifica un sueño lejano, arraigado con fuerza, en la secreta necesidad de ser vivido.
           
Ella, un reflejo de color transparente. Desde el primer momento la sintió así. El efímero reflejo de un alma atormentada. El cálido color de una esperanza no muerta. La inocente transparencia  que no pide más que lo que está dispuesta a dar.
           
Poco importaba que su amor fuera de esos imposibles. Que la relación dependiese de tantos cabos, que nunca acabara de amarrarse. Que la viera partir día tras día a otra casa, a otra vida, a otro mundo lejano y casi hostil, asesino de vida, de sueños y de esperanzas. Poco importaba todo eso porque ella, le había despertado.
           
Ahora le tocaba a él soñar en silencio, solitario, pero no en soledad, porque siempre había en sus noches un reflejo de color transparente cuya compañía la vivía tan cierta como el propio amanecer. 

 

 
2/9/2008

Donde viajan las estrellas

 

 

 

Donde viajan las estrellas
 
Puedes estar bien con los demás, pero es importante saber cuán bien estás en soledad.

Puedes querer manejar la vida de los demás, pero sólo si has sabido manejar la tuya desde la comprensión y la aceptación de tus errores y fracasos, comprenderás que ya no quieres manejar a los otros. 

Nada vale por sí mismo, todo tiene un valor que está dado desde nuestras necesidades, deseos y aspiraciones, pero solo cuando hemos aprendido a mirar con los ojos del alma, todas las cosas y gente revelan que su valor está ligado al nuestro.

La felicidad no es eterna, aunque eterna es, ciertamente, la posibilidad de ser felices.  

La felicidad no se compra ni se vende, pero siempre habrá un motivo para dar felicidad y recibirla en el camino. 

Somos seres sociales, por lo tanto somos el producto de la relación entre hombres y mujeres que nos desearon para su felicidad de tal forma que hoy podemos tener nuestro legítimo intento, de repetir aquella hazaña, de encender una luz.  

Amamos nuestra libertad sin embargo la perdemos a causa de querer encadenar a los demás a nuestro corazón. Nadie tiene a las nubes atadas con cadenas. 

El amor no es vivir el uno para el otro, sino vivir para compartir la maravillosa experiencia de estar vivos y encontrar en cada tiempo la esencia que perfuma a la existencia con distintos matices y darle a la vida algo de lo que ella nos dió.  

Para amar no necesitas más que disponer lo mejor de tu alma en el precioso jardín de los sueños del otro y saber que cada ilusión ajena es tan respetable como cualquiera que florezca en ti. 

No busques que los demás te hagan felíz, comienza por amar, respetar y compartir lo que te han dado, luego sabrás cómo amar, respetar y compartir con el otro el mundo de los sueños con sus cielos luminosos y aún con los oscuros, entonces podrás pintar en la realidad de todos los días, un nuevo horizonte por donde viajan estrellas. 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
©okkidafata ~All Rights reserved©
1/17/2008

Loreley y el Ángel del piano

                            
 
 
 
 
Loreley y el Angel del piano
 

Había una vez, un niñita que vivía con sus padres, en una casita de un pueblo pequeño, rodeado de bosques.

Su papá era un violinista que aunque era muy talentoso, eligió estar cerca de su familia, y entonces daba clases gratis para los niños del pueblo, actuando en todas las fiestas del mismo.

Su mamá hacía las tareas de casa, y  era una gran pintora que cumplía su vocación en los ratos libres.

Ella pintaba angeles.

La niñita, llamada Loreley, estudiaba piano, ya que su padre había visto en ella, grandes  dotes para ser una excelente ejecutante.

Todas las mañanas, estudiaba, luego de cumplir sus otras tareas, ayudando a su madre en los quehaceres domésticos.

Mientras estaba encerrada en el estudio, escuchaba las risas y juegos de sus amiguitos.

Amaba la música, amaba el piano, la música que estudiaba, pero soñaba con ser una más entre los niños que reían alegres, corriendo por las pequeñas calles del poblado.

Un día, todos los niños, planeaban  una excursión a la montaña, y estaban pletóricos de alegría. Proyectaban lo que harían, preparaban sus viandas, su juguetes.

Loreley pidió a su padre que la eximiera del estudio ese día. Pero él, un buen hombre, muy conciente de las obligaciones, le dijo que no. Ella se debía a su estudio.

El día de la excursión, vio pasar por la ventana, todo el grupo de niños, en gran jolgorio.

Se sintió mucho más sola. Pero de pronto, se pudo a tocar una vals de Chopin, que sabía de memoria, porque sus ojitos estaban nublados por las lágrimas y no podía ver las partituras.

En un momento, desvió la vista del teclado, y vio la imagen de uno de los cuadros de su madre.

Era un angelito de  largos cabellos, vestido celeste casi blanco,una capa azul y alas maravillosas de color blanco.

De pronto, vio que una fuerte luz, blanca, resplandeciente, salía desde esa imagen.

Ella siguió tocando, convencida que era una ilusión óptica.

Pero la imagen fue tomando una dimensión más grande, hasta que de a poco, salio del cuadro, y se posó al lado de Loreley.

Ella iba a interrumpir su interpretación, un poco asombrada, otro poco confusa, ya que creía estar teniendo una visión.

Cuando de pronto, el ángel le comenzó a hablar sin palabras. Ella sabía lo que el ángel le decía, pero no escuchaba sonido alguno de su boca.

Se dio cuenta que la voz salía desde las notas del piano, y ella entendía perfectamente lo que le estaba diciendo.

¿Qué le decía el ángel?

"Loreley: tú tienes un Don divino, que Dios te concedió. estás haciendo algo mucho más importante, que jugar como todos los niños.

Pero se que a tí te gustaría estar con ellos. Ser como ellos.

Por eso, cada vez que interpretes, yo volveré, y te llevaré en un rayo de luz, hasta donde quieres estar.

El piano seguirá sonando, a tí se te verá aquí, pero estarás con los niños, y podrás jugar con ellos. Pero también te llevaré por paisajes, lugares que tú no conoces, y verás todo lo que hasta ahora no has podido.

Cada vez que interpretes esta música, aquí me encontrarás.

Ahora, vamos a partir"

Loreley, sintió una gran felicidad, y se vio de pronto elevada en los dulces brazos, que suave y prontamente, la llevaron hasta el lugar donde todos los niños del pueblo estaban .

Jugó con ellos, hizo rondas, cantó, bailó, nadaron en un lago, escalaron un cerro y muchas cosas más.

Llegó la hora de volver, y el ángel, la tomó en su brazos, dejándola en su estudio, otra vez.

Así, cada vez que se ponía a estudiar e interpretar el piano venía su ángel, que la llevaba a los lugares más hermosos.

Un día, siendo la niña ya más grande, el ángel le dijo:

 "Desde hoy, ya no volveré a buscarte. Pero tú sabes el camino, cuando estés interpretando obras maravillosas en tu piano, seguirás visitando los lugares más hermosos, y tu alma entrará en un regocijo muy grande. Nunca más te sentirás sola. Todos se preguntarán cómo haces para transformarte en alguien especial cuando estás en el teclado. Tú verás mi  luz desde el cuadro, y, sabrás el porqué"

Así, cuando la gente se maravillaba diciendo_"Cuando  interpretas el piano, te transformas, pareces un ángel con un tesoro en tus manos"

Loreley, sonreía mientras seguía tocando el piano.... sabiendo su secreto.

 
                     
12/16/2007

¡Oh, una estrella! ¡Ya es Navidad! 1ª Noche

 

     

 

 

¡Oh, una estrella!

¡Ya es Navidad!

1ª. Noche

 

Este miércoles, es un día normal en la sabana: se oyen rugidos, rebuznos, bramidos, trinos… ¡menudo alboroto!

Pero, de repente, pasa algo increíble: el zorro y el lobo dejan de pelearse, la jirafa se olvida de refunfuñar, y la cigarra, siempre tan habladora, se queda completamente callada.

Todos los animales miran al cielo.

Y es que el ratón los ha avisado: acaba de descubrir una estrella nueva que brilla muchísimo.

¡Una estrella nueva! ¡Qué maravilla!

El avestruz enseguida se pone nervioso;

-¿A que se nos cae el cielo encima? ¡Ay!

El gato no está de acuerdo:-¡Pero qué dices!

Yo creo que es un signo de que todo va a cambiar,

El oso sueña en voz alta;

-¿Y sí fuera una invitación a un gran banquete?

El león exclama, mirando al zorro y al lobo:

-¡O un aviso para que no nos peleemos más!

El burro dice bajito:- A mí me parece que esta estrella quiere que caminemos hacia allí…

Las hormigas opinan:- sólo hay un modo de salir de dudas: ir hacia ella.

El guepardo piensa: < lo importante es llegar allí el primero

Y echa a correr, rápido como un rayo.

Cae la noche. Algunos animales se preparan para iniciar el camino, otros sueñan con una nueva vida. Y mientras la estrella sigue brillando en el cielo.

 

 

    

 

 

 

7/13/2007

Lágrimas de Cristal

 

 

Lágrimas de Cristal

 

Con el vestido azul, que iluminaba mis pupilas

y las hacia brillar al reflejo del sol,

voy a atravesar mis calles del pueblo para ir a tu encuentro.

Sé que te vas a despedir de mí, tomando mis manos en las tuyas

y me dirás que este amor es imposible, que tendremos que separarnos.

Claro que sé que es lo que va a ocurrir. Lágrimas de cristal en mis ojos.

Dirás que ella te ha cuidado durante mucho tiempo,

que es una buena mujer, que no se merece que la abandones,

que ella sola no sabría qué hacer, que yo soy fuerte

y siempre me las he arreglado sola. Será la plegaria

del que se siente culpable, como un rezo en voz alta.

Cuando me enamoré de ti, no sabia nada.

Mucho después me dijiste que no eras libre.

Sentí que me tragaba la tierra,

que me abandonaban las fuerzas,

que se derrumbaba el mundo.

Sentía que se empezarían a ir tantos días de amor,

Y la desesperación se hizo mi dueña.

Uno, dos, tres, contaba anhelante.

Y claro, sucedió. Mañana tengo algo que decirte.

Cinco palabras y la muerte encerrada en ellas.

Sin dormir, apenas me doy cuenta que "hoy" es mañana.

Lágrimas de cristal cuando me digas que ya no más.

Lágrimas de cristal cuando me digas que no eres para mí.

Y no me explico porqué, si sé a ciencia cierta lo que me dirás,

me he puesto el vestido más nuevo y miro la hora ansiosamente

y quiero gustarte. Seguramente el dolor me ha trastornado

y no me deja entender que te estoy perdiendo.

Renuncio. No quiero sufrir más.

Escapo de ese lugar y de tu voz.

No me verás, no sabrás más de mí.

No tendrás que clavarme el puñal del desamor.

Será más fácil para ti. No es un acto de heroísmo.

No, de ninguna manera. Es que así puedo creer que tendrás

alguna lágrima de cristal en tus ojos para la despedida,

que será para mí y por mí. Porque si llego a ver que te vas

y no te importa, me moriría de verdad.

Y de esta manera puedo ponerle un sonido límpido

que repique en mi corazón, un sonido de cristal

y una transparencia de color adiós.

     

    

      

Una pequeña historia

 
                       
 
   
            
                                                                                        

          

 
Una pequeña historia
 

En la oscuridad tu nombre susurraba  mientras que  a mi corazón la soledad y la tristeza lo mataban solo el amor se escondía entre las lagrimas y la oscura noche que me cubría la decepcción salía  por no estar cuando mas te necesitaba.

El recuerdo me volvía loca y se aprovechaba de cada uno de mis sentidos mis odios solo podían escuchar tu voz, mis ojos tu imagen en ellos guardaba derramando cada instante lagrimas, mi nariz tu perfume no olvidaba, mis manos ansiaban abrazarte  y mi boca deseaba tenerte tan cerca para decirte que te amaba .

Pero tu no estabas por que de mi jamás te acordabas, lejos  yo estaba sola ansiando tus besos o solo unas palabras pero no me querías o no te importaba haber destrozado mi corazón, aun sobrevivía  con el recuerdo,  aun lado todavía lo perseguía.

Mi orgullo destrozaste, mi fortaleza se debilitaba solo  podía escuchar mi respirar tan rápido por que sin ti  moría todo mi ser y tu no estabas, la locura por fin se adueño de mi dejando muerto el amor que yo sentí.

Pero no todo acabo por que me aferre a ti sin saber que me dañabas o que no quería ver que tú no me amabas, la oscura noche me cubría matando las horas que pasaban pero yo solo ansiaba que estuvieras aquí cuando te necesitaba .

Deje atrás los sueños la ilusión y la esperanza que vivían en mí cuando tú no estabas el pensamiento me dañaba por que no dejaba ni un segúndo sin mencionarte y cada vez que lo hacia yo mas flaqueaba.

El teléfono de mi se burlaba por que sonaba pero no con tu llamada , las voces me gritaban diciendo que tu no me amabas , mis amig@s no creían que yo por ti todo dejara que permitiera que el desamor de mi se adueñara.

Perdí la conciencia del tiempo los días solo pasaban, destrozada mi vida sin sentido  andaba la esperanza sobrevivía parecía imposible pero ella creía que tu si me amabas  el tiempo corría y junto con el mis lágrimas que por mis mejillas mojaban.

La resignación me acompaño, la verdad me dolía, el olvido no me ayudo por que yo no quería, el orgullo se levanto, fingí una alegría que se escondía en la tristeza, el recuerdo aun seguía recogiendo mis sueños y ilusiones que sobrevivían, me apoye en l@s amig@s  y me levante, pero algo  me sorprendió cuando mi amor se levanto ayudado de la esperanza aun que muy dolido estaba sobrevivió y yo lo guarde junto con mi corazón para que jamás sufrieran  y nunca mas lo lastimaran.

 

 

7/8/2007

Perdón por extrañarte

 

Perdón por extrañarte

 

Perdón por extrañarte
por mirarte en las estrellas
en el radiante fulgor
de todas ellas...

Me dejaste pasar a tu existencia
perdón, pero tenias la puerta abierta
pero dime mi amor
porque esta ausencia?...

porque siempre estas callado
porque no dices palabras que yo escucho
lo veo en tu mirar y en tu existencia...

Es que extrañarte me destroza el alma
y me hace imaginarte
y sentir conmigo tu presencia
porque tus besos estan en mi existencia...

Que no te extrañe?
es imposible no hacerlo
TE AMO
y no puedo evitarlo...

Si en mi alma vives y ahí no estas ausente
si cada amanecer estas conmigo
naciendo el nuevo dia
para volver a amarte...

Te extraño....

                                                                                                                                                                                              
 

Préstame tu corazón

 

          

Préstame tu corazón

Préstame tus ojos
cariño mio
y te devolveré un esplendor de ilusiones.

Préstame tus labios
Amor mio
y te devolveré la magia de tu miel.

Préstame tu cara
Cariño mio
y te devolveré la faz de un ángel como tu.

Préstame tus manos
Amor mio
y te devolveré la sensación de tu ternura.

Préstame tu cuerpo
Cariño mio
y te devolveré el mejor sentimiento terrenal.

Préstame tu corazón
Amor mio
y no solo te enseñaré el mio,
sino que te devolveré el más increible
cariño que jamás ha existido.

Préstame tu vida
Sueño mio
y yo te préstaré mi corazón.

 

 

El sueño

 
 

         

El sueño

Ésta viva, si, el corazón le late y sigue respirando pero...

simplemente por monotonía.

Ahora todo es diferente, el mejor momento del día es la noche,

en ella todo es oscuro y no siente nada, solo sueña y navega por

lugares donde nunca estará.

Se tumba en aquél lecho de muerte con el alma dolorida, cierra

fuertemente los ojos, para salir cuanto antes de este triste mundo

que la tiene atrapada... necesita tus alas, se las han cortado y aquí no

puede volar... pero allí todo es diferente...

En un sueño su mente es la única que maneja todo,

no hay ningún dios, ni ninguna persona que pueda cambiar algo.

Su cuerpo se queda aparcado mientras su cabeza se mueve por grandes

jardines, por inmensas nubes o por algún palacio rodeado de flores y

gente conocida o no, eso ya no importa...

Pero si esa noche se encuentra con una horrible pesadilla, da lo mismo...

en aquel viaje nada se siente, las heridas, las palabras... e incluso su propia muerte, no se notan, nada duele... puede hasta controlar sus sentimientos

ya que sabe que es solo una pesadilla.

El verdadero infierno es el saber que hay un despertar,

entonces prefiere seguir allí luchando hasta convertir esa pesadilla en

un bonito sueño de nuevo.

Nada es eterno, todo acaba y llega el momento en el que sus ojos

se abren maldiciendo lo que hay a su alrededor, deseando más y más fuerte

que ese instante en el que vuelve a disfrutar y vivir en la noche,

llegue pronto...

Su cuerpo poco a poco dejara de tener lugar aquí y se irá introduciendo

en esos grandes prados hasta que un buen día sus ojos se cerraran

para siempre y soñara día a día y noche a noche buscando en todos

los rincones la vida que el sueño le ha arrebatado.

 

14/05/2003

      

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